Mallorca II. Camino a las cuevas del Drach

La segunda de nuestras excursiones organizadas en Mallorca, fue al sureste de la isla.  Probablemente si hubiésemos ido nosotros solos, habríamos hecho esta excursión por nuestra cuenta, ya que hay línea de bus desde Pollença hasta las mismas cuevas del Drach, pero este recorrido tiene la friolera de 24 paradas, así que la comodidad volvió a primar.

Después de recoger gente en cuatro o cinco puntos diferentes, nos dirigimos al sureste.  Nuestra primera parada fue en Manacor, en la conocida fábrica de perlas Majórica. Aunque en verdad de fábrica tiene poco, aquello es más una tienda-exposición, donde tienen un apartado en el que explican como se fabrican estas perlas.  Como complemento, en esta misma parada hay justo al lado de la fábrica de perlas una tienda de artículos hechos en madera, en si la tienda no llamó demasiado nuestra atención, pero si la exposición que tienen de figuras de dinosaurios talladas en madera a tamaño real, sí! he dicho dinosaurios…  había que reconocer que estaban muy bien hechos, y cumplieron su función tener entretenidos un ratito al público infantil, excepto a Eric que estaba frito en su sillita.  En definitiva, estoy segura de que habrá mucha gente que esta parada le resulte interesante, pero no es mi caso.  No me gustan las perlas, y de la fabricación tampoco es que mostrasen demasiado, en cuanto a la experiencia jurásica… bueno si vas a parar a comprar perlas, o si vuestros hijos se mueren por ver un dinosaurio en Mallorca…

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En nuestro recorrido hasta las cuevas la siguiente parada fue en Cala Mandía.  Ver aquella cala con sus aguas azul turquesa, dignas de cualquier otro destino exótico, me dejó con la boca abierta.  Esta cala está entre acantilados, lo que hace que vista desde arriba, dé la sensación de ser una piscina natural.   Además, hay en esta misma zona otras calas cercanas, como son, Cala anguila o Cala Romántica.   Con razón en la zona hay una urbanización, varios hoteles, tiendas, bares y restaurantes.  De hecho esta parte de la isla estuvo a punto de ser nuestra zona de vacaciones.

Después de hacernos un montón de fotos, intentando captar en una imagen la belleza de esta Cala. Y por supuesto!! de quedarnos con las ganas de darnos un baño en ella… Que en las excursiones organizadas ya se sabe… Volvimos a subir al bus para continuar nuestra ruta Hasta la torre del Serral dels Falcóns.  Construida en el siglo XVI, como torre de vigilancia y defensa.  Lo interesante de ésta, son sus vistas.  Desde allí se divisa Porto Cristo, nuestra siguiente parada.

Este pueblecito es en verdad la costa de Manacor, cuenta con una pequeña playa muy bonita, algo concurrida, pero nada exagerado.  Pero lo mejor sin duda es su puerto, lleno de yates y preciosos veleros.  Y si con tanto barquito os entra algo de envidia, para el resto de los mortales, siempre existe la posibilidad de dar un paseo en catamarán, desde aquí salen excursiones para contemplar la isla desde el mar.

Como fuimos en domingo, nos encontramos con un pequeño mercadillo que montan justo en frente del puerto. Si sois de los que se llevan de sus viajes productos típicos, esta puede ser una buena oportunidad;  Allí podéis encontrar quesos de la zona, diferentes embutidos artesanos, y como no sobrasada mallorquina.  Nosotros compramos una mermelada casera de pimientos buenísima!.

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Después de darnos un paseo y comer algo, por fin fuimos a nuestra última parada, Las cuevas del Drach.  Una visita de lo más divertida, donde los más imaginativos sabrán encontrar un dragón o una bandera en sus estalactitas. Este no es mi caso… eso de buscarle parecido a las piedras nunca se me ha dado bien, pero la cara de Eric decía que allí dentro había todo un mundo de formas sorprendentes, sólo por eso, la visita ya mereció la pena.  Pero en mi opinión lo mejor llegó con el pequeño concierto de música clásica en el lago Martel.  Allí adentro de esa enorme cueva, en silencio, casi a oscuras, con tan solo la luz de los faroles que alumbraban las barcas en las que iban los músicos, inolvidable…  Y como guinda,  para todo el que lo desee se puede dar un pequeño paseo en barca  hasta  llegar casi a la salida de la cueva.

Y así acababa nuestra excursión y vuelta a descansar al hotel, que tampoco estuvo nada mal, bueno creo que esto os lo contaré en otra ocasión.

A la hora de visitar la cueva, en la medida de lo posible, lo mejor es llevar planificada la hora de entrada, pues los horarios son limitados, además de que es muy probable encontrarse con colas.  Las visitas son colectivas, pero no guiadas. no admiten tarjetas de crédito.  El recinto cuenta con: jardines, bar, tienda de recuerdos, baños, zona de merienda, parada de bus y cajero automático.

A tener en cuenta: la cueva está oscura y tiene bastantes escaleras

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