Santiago de Compostela

En nuestro viaje a Santiago reconozco que no teníamos demasiado preparada nuestra visita, pero era así tal cual como nos apetecía descubrirla, paseando entre sus calles, observando los enormes muros de sus palacios e iglesias e imaginando como sería la vida allí hace unos siglos atrás.  La ciudad se presta a recorrerla sin prisas, caminando por sus calles peatonales, escuchando a los músicos callejeros o formando corrillos para ver a artistas realizar espectáculos de magia o teatro de marionetas.

Aunque si algo teníamos claro, era conocer su catedral, bueno nosotros y cientos de visitantes más.  Las colas para entrar ha ver el templo y al Apóstol eran interminables, sobre todo a las horas de misa.  Ya en el interior la cosa no mejoraba, cientos de personas invadían los pasillos y llenaban los bancos, reconozco que tal aglomeración de gente  desvirtuaban el lugar, faltaba ese halo de paz y silencio que respira en los lugares de culto.  Aún así la catedral es preciosa y merece la pena visitarla.

Nuestra turistada preferida son los trenecitos, y en esta ocasión no iba a ser menos, como siempre pasa éstos van cargados de familias como nosotros, porque son una buena opción para dar un paseo y a los peques les encanta.  Este tren hace un recorrido bastante amplio de la ciudad, llevándote hasta el parque de la Alameda, desde donde se tiene unas estupendas vistas de todo el casco histórico y de su catedral.  Os aconsejo que hagáis este recorrido a última hora de la tarde, la ciudad se ve preciosa.

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En cuanto al tema alojamiento, Santiago está lleno de sitios donde descansar y para todos los bolsillos.  Nosotros escogimos un pequeño hotelillo de dos estrellas en la Plaza Galicia, que si bien el hotel no tenia nada a destacar, con la zona acertamos de pleno.  Justo en lo que llaman El Ensanche, con todo tipo de servicios, tiendas cafeterías, medios de transporte y a cinco minutos del casco histórico.

A la hora de comer, Santiago está lleno de locales donde disfrutar de la gastronomía gallega, si bien la Rúa do Franco y la Rúa da Raiña son famosas en este menester; en ellas encontramos donde probar marisco , un buen churrasco o una riquísima empanada, por poner algún ejemplo.  Nosotros probamos en varios sitios y nos gustaron especialmente La Pulpería García y La Taberna do Bispo; Del primero no se que me gustó más si el churrasco, los criollos o su pulpo. En el segundo tienen unas viéiras a la plancha que son un pecado…

Ya que estamos con esto de la comida, una buena opción para rememorar nuestro viaje cuando hallamos vuelto a casa, puede ser llevarnos un buen queso, de Tetilla, San Simón, u otro de la enorme variedad que hacen por aquellas tierras, o para los que se mueren por el dulce, por ejemplo, una tarta de Santiago.

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Ahora que he visitado Santiago y parte de Galicia, diría que en caso de moverte en transporte público me quedaría alojada aquí en Santiago tanto tiempo como durase el viaje.  Parece ser la ciudad mejor comunicada con todo el territorio gallego, y a no mucha distancia de cualquier punto, para poder así hacer excursiones durante el día y volver a descansar a Santiago.  Por otro lado si sois de los que contratan alguna excursión organizada, tenéis que saber que la mayoría salen desde allí.

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